UNIDAD DE ADICCIONES

¿Qué es una adicción?

La característica esencial de las adicciones es la pérdida de control. La persona con una adicción no tiene control sobre su conducta, hecho que se pone de manifiesto en los elementos característicos de toda adicción:

  • Fuerte deseo o un sentimiento de compulsión para llevar a cabo la conducta adictiva.
  • Grandes dificultades para frenar la conducta.
  • Malestar y estado de ánimo alterado cuando la conducta adictiva es impedida.
  • Persistencia en la conducta adictiva a pesar de la clara evidencia de que le está produciendo graves consecuencias al individuo.
  • Por lo general, falta de reconocimiento del problema y tendencia a resistirse a las evidencias e insistencia del entorno.

¿Cómo trabajamos en el Centro de Psicología Álava Reyes?

Hacer una correcta evaluación del caso nos va a permitir diseñar un tratamiento personalizado, tanto a nivel psicológico como farmacológico, si fuera necesario.

En la primera visita se realizará una extensa evaluación de la conducta adictiva: primer contacto con la sustancia, inicio del consumo regular, tipos de drogas que se han consumido, intentos previos fallidos para dejar las drogas, tratamientos recibidos, y consumo actual. En las adicciones sociales se realiza el mismo proceso de evaluación. El profesional le explicará también como se originan y se mantienen las adicciones e informará a los familiares de cómo actuar con el paciente ante las situaciones difíciles. En ocasiones es necesario trabajar con el entorno tanto en la fase de reconocimiento del problema, como en las de intervención, control y recaídas.

El tratamiento se va a orientar inicialmente a que la persona consiga la abstinencia. Aquí va a variar el abordaje según se trate de una persona dependiente del alcohol, la nicotina, cocaína,  Internet…El primer objetivo a trabajar será siempre que la persona con una adicción asuma que tiene un problema y que precisa tratamiento para continuar abordando la desintoxicación. Posteriormente, se pasa al proceso de deshabituación psicológica. Este es el proceso más largo, importante y complejo del tratamiento. No es infrecuente conseguir la abstinencia temporal y recaer a las pocas semanas. En este sentido la deshabituación psicológica pretende conseguir que la persona dependiente de una sustancia psicoactiva o de una conducta adictiva sea capaz de afrontar la abstinencia. Para ello, entrenamos a nuestros pacientes en la adquisición de las habilidades de afrontamiento necesarias para vivir sin la adicción. El objetivo último es el de generar un nuevo estilo de vida en el paciente en el que no se incluya la conducta adictiva.

¿Cuál es nuestra motivación y experiencia?

Como en muchas ocasiones sabemos que los elementos adictivos intervienen en los circuitos cerebrales que estimulan la recompensa y el placer. Al ser utilizados, generan un alivio temporal de emociones como la tensión, el aburrimiento o el cansancio. Este efecto de alivio temporal puede desarrollar falsas creencias sobre cómo hacer frente de la mejor manera a las frustraciones de la vida. De este modo, el adicto se escapa de la vida real simulando una vida más atractiva, y entra fácilmente en un bucle donde las verdaderas habilidades personales de afrontamiento ante los problemas de la vida se disipan.

Rara vez llega a consulta una persona sin haber intentado previamente sucesivos abordajes para zanjar su adicción. Es una prioridad para nosotros, seguramente de las más importantes, reforzar esa estima que ha quedado dañada por constantes fracasos que comenzaban con una motivación férrea hacia el éxito.

Todos tenemos un repertorio de excusas para caer en nuestros vicios, y  una serie de situaciones prototípicas que animan a ello. Es nuestra labor ayudar a descubrirlas y combatirlas.

Desde nuestra experiencia sabemos que la motivación para elegir una opción saludable que potencie al individuo y refuerce sus recursos, es nuestro objetivo principal.

Una buena orientación en el entrenamiento de las decisiones personales y el uso de recursos posibles y habilidades de afrontamiento, son básicos para hacer frente a los procesos adictivos; y sobre todo aquellos que se han mantenido en el tiempo, generando un sinfín de afectaciones negativas en muchas áreas de la vida de la persona.

Junto con el paciente buscamos un modelo explicativo a su conducta que, sin justificarlo, le ayude a que se comprenda y favorezca el cambio. Ideas como “soy un mierda” “estoy enganchado porque soy débil” y otras semejantes no sólo son falsas y dañinas, sino que además colocan a la personas en el peor escenario para emprender el largo camino que tiene por delante para vencer la adicción.

Muchos desean deshabituarse del proceso aunque los hábitos y decisiones poco efectivas ya se han instaurado en su mundo personal, por lo que es necesaria la ayuda de un profesional experto que les ayude a salir del círculo vicioso en el que se han metido.

Es frecuente que minimicen el impacto de sus acciones: “Todo el mundo tiene vicios”, “tampoco es para tanto”, “de algo hay que morir”, “no tengo una adicción, lo que hago  es una elección, un estilo de vida”

La experiencia terapéutica pasa porque uno tome conciencia de su situación y decida dejarla atrás y construir un nuevo modo de vida sin dependencias y con libertad y autonomía.

Aunque no siempre, las adicciones a menudo son una consecuencia de otros problemas iniciales, una especie de automedicación, de sobrellevar a duras penas algo que de otra forma pensamos que nos aplastaría. Cuando éste sea el caso se abordarán ambas problemáticas, derivándose al paciente a otro especialista cuando sea necesario.

Un nuevo estilo de vida implica un nuevo aprendizaje. Aquí serían elementos clave reforzar la asertividad, generar un mayor autocontrol y tolerancia a la frustración que produce la no satisfacción instantánea de los deseos, mejorar la habilidad de observar las consecuencias de las conductas antes de realizarlas, mejorar el afrontamiento de los problemas y reforzar una autoestima sana.

Cuando nos llegan a consulta estas personas, ya casi nadie cree en ellas – y ellas, de hecho, las que menos-, de manera que para nosotros es de vital importancia brindarles apoyo incondicional y genuino, y transmitirles la certeza de que damos por sentado que el cambio es difícil y complejo, pero posible y real.

En esa línea del apoyo incondicional, no queremos ayudar a dar esquinazo a las adicciones para que se quieran más, como tampoco les apreciaremos más o menos en función de lo atrapados que estén por éstas. No sólo queremos ayudar a que sean lo menos esclavos posibles de hábitos que les perjudican y les impiden conseguir sus objetivos en la vida; algunos de ellos ya olvidados por el tsunami de la adicción que todo lo arrastra.

¿En qué tipo de adicciones somos especialistas?

  • Adicción a las sustancias

    Alcohol, tabaco, hachís, cocaína, anfetaminas, ansiolíticos…

  • Adicción al juego

    Máquinas, apuestas, juego online…

  • Adicción a las nuevas tecnologías

    Teléfono móvil, internet, juegos online…

  • Adicción al sexo

    Actividad sexual, pornografía, citas…